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Creo que todas las mujeres
y todos los hombres han nacido con ciertos dones. Sin embargo,
poco esfuerzo se ha dedicado en realidad a describir sus
vidas y los hábitos
psicológicos de las mujeres inteligentes, talentosas
y creativas. En cambio, se ha escrito mucho a cerca de
las debilidades y las flaquezas de los seres en general
y de las mujeres en particular. Por eso debemos interesarnos
más por los pensamientos, los sentimientos, y
los esfuerzos que fortalecen a las mujeres y debemos
tener en cuenta los factores interiores y culturales
que las debilitan.
"La armonización de
nuestra persona con el ser natural consigue que la vida
sea verdaderamente interesante...se enriquece y se llena
de vitalidad. Una vez que estamos en comunicación
con el ser natural, vivimos libres, sin resistencias...
participamos de la vida comprendiendo y aprovechando
la oportunidad especial con la que contamos como seres
humanos"
De "El camino de la mente
libre" Tarthang
Tulku
Grupo editorial Pax- España-
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Es este uno de nuestros espacios mas queridos.
El trabajo de los grupos de mujeres, desde hace 5 años,
y los de los grupos de hombres, son la base afectiva de este
movimiento. Cuando iniciamos el proyecto de la Fundación
pensamos que la recuperación de la vida profunda de las
mujeres y los hombres, es esencial para que los cambios que el
mismo propone, puedan realizar realmente. Trabajo pequeño,
artesanal, invisible quizás, pero profundamente poderoso
y contundente para todos los que los vivimos. Elegimos para hacerlo
los libros Mujeres que corren con los lobos de Clarissa
Pinkola Estes y Hombres de hierro de Robert
Bly; el trabajo corporal y meditativo, el juego, la
danza, el canto, el dibujo, la escritura.
En los grupos de mujeres y también en
los de los varones de todas las edades, el interés por
revisar los modelos heredados a la hora de crear una pareja y
una familia son crecientes. Una búsqueda genuina por el
autoconocimiento, el mejoramiento de las relaciones, las fuentes
de las que proviene lo que da sustento a nuestras vidas, ha dejado
de ser cosa de pocos y está ganando, con nombres y formas
diversas, un espacio rico y en nuestra cultura.
Una psicóloga española, Casilda
Rodrigañez Bustos, dice que "los jóvenes
que se interesan por vivir de otra manera tienen profundos
deseos de no repetir los descalabros de la familia patriarcal".
Desde un punto de vista evolutivo, es lógico y deseable
que así sea, que los seres humanos vayamos intentando
maneras más plenas de vivir nuestras vidas. No sólo
se trata de curarse, sino de crecer.
Tantos son los temas que se ponen en cuestión
a la hora de reflexionar sobre los cambios posibles, que sería
imposible ni siquiera nombrarlos en un solo escrito. Los más
habituales giran en torno al encuentro entre hombres y mujeres,
la sexualidad, la maternidad, el trabajo, la educación
de los niños y la calidad de nuestra vida cotidiana, la
desvitalización, la recuperación de la percepción
y de la sensibilidad. Cuando las personas se encuentran en grupos,
trabajando interesadamente en el compromiso de su desarrollo,
descubren juntas varias pistas que poder seguir.
De estas obras,
infinitas en su riqueza, extraemos aquí algunos párrafos
para reflexionar sobre la familia y el entorno que nos rodea.
Uno de los capítulos del libro, trata
sobre la recuperación de la vida personal, a la que nombra
como "la vida hecha a mano", diseñada personalmente,
la existencia vital que más apreciamos. Habla de las criaturas
exageradamente domesticadas que adoptan la persona y ambiciones
viejas, frágiles y perfeccionistas, adormeciendo así
los instintos naturales. Se origina de este modo una tristeza
que conduce a un anhelo obsesivo, una inquietud sin nombre, un
hambre de alma. "La pérdida del alma es un peligro
cotidiano para las mujeres de la cultura moderna", dice,
"cualquiera sea su edad". El hecho de seguir un sistema
de valores apagado, tanto si éstos son de carácter
educativo, económico, laboral o familiar, provoca una
enorme pérdida de conexión con el alma. "Si
te esfuerzas por hacer algo que merezca la pena, es importante
que te rodees de personas que apoyen inequívocamente tu
labor". Las colectividades con las que nos relacionemos
deberán ser las que ofrezcan el máximo apoyo a
nuestra alma y a nuestra vida creativa. Cuando una mujer intenta
formar parte de una organización o familia que desdeña
examinarla por dentro para ver de qué está hecha,
que no se esfuerza en absoluto en plantearle retos o animarla
en toda la medida de sus posibilidades, su capacidad de prosperar
y crear disminuye considerablemente. Una excesiva domesticación
apaga los fuertes y fundamentales impulsos del juego, de la relación,
el enfrentamiento con las dificultades, la comunicación...
es como prohibirle bailar a la esencia vital. Cualquier
grupo, sociedad, institución u organización que
anime a la mujer a denostar lo excéntrico, a recelar de
lo nuevo e insólito, a evitar lo ardiente, lo vital, lo
innovador, a despersonalizar lo personal, está pidiendo
una cultura de mujeres muertas.
Sólo por lo citado hasta aquí,
podemos pensar que hay creencias, acciones, ideas que han provocado
el progresivo deterioro de la vida y que precisan ser revisadas
con detenimiento, al decir de la Dra. Estés:
"con atención, escuchando, contemplando y percibiendo
el mundo que nos rodea". Hacerlo permite no naturalizar
las heridas. Cada cultura tiene las trampas que le son propias,
así
como cada grupo o familia. Cada uno debe reconocer el mapa de
su bosque y adquirir un conocimiento que le permita vivir con
la máxima libertad posible. El gradual retorno a la vida
innata permite contemplar los excesos con escepticismo y ser
muy concientes del precio que éstos suponen para el alma,
la psique, los instintos. Ese trabajo que se hace a mano, en
compañía de otros que también lo están
haciendo, demuestra que es posible recuperar la vida personal
y que, al hacerlo, recuperamos también la vitalidad, una
vitalidad que se expande y nutre a todos los que nos rodean.
