
Parirás con privacidad
Al médico obstetra Michel Odent
(72) jamás se lo podría acusar de egolatría.
El experto francés sostiene que cuanto menos participen él
y sus colegas de los partos, mejor para la madre, el bebé
y el desarrollo mismo de la sociedad.
Odent vino a Buenos Aires invitado por la Fundación
Creavida para presentar su libro "El granjero
y el obstetra", donde formula una analogía
entre la industrialización agroganadera, y lo que él
llama la "industrialización de los nacimientos".
"Los desastres de la aftosa y la enfermedad de la vaca
loca despertaron la conciencia pública sobre los riesgos
de adoptar ciertas formas de explotación ganadera. ¿Necesitamos
que ocurra un desastre para que nos demos cuenta de que las formas
modernas de nacer tienen consecuencias negativas?", inquiere
el veterano experto en una entrevista exclusiva.
Noticias: ¿En qué
momento de la historia el parto comenzó a ser visto como
una situación "patológica"?
Michel Odent: El parto nunca
fue algo fácil para los seres humanos. Y desde los chamanes
en adelante siempre hubo una tendencia a "medicalizarlo".
El control sobre el proceso avanza en décadas más
recientes con lo que yo llamo "industrialización".
Se estandariza el ambiente de parto en grandes hospitales, las parteras
siguen un protocolo estricto, se desarrollan la anestesia peridural,
la cesárea segmentaria baja y el monitoreo electrónico
fetal. El nacimiento se transformó en un trabajo en cadena.
Noticias: Pero las mujeres siguen
teniendo tanto o más miedos que antes.
Odent: Sí, suena paradójico
pero es así. El problema es que se sigue poniendo el eje
sobre los aspectos negativos: cómo parir sin dolor, sin miedo
o sin violencia, y la verdad es que resulta imposible extraer por
completo el miedo o el dolor salvo que se usen drogas. Lo que habría
que formular son nuevas preguntas de connotación positiva.
Noticias: ¿Por ejemplo?
Odent: Por ejemplo, cuáles
son las necesidades básicas de la mujer durante el trabajo
de parto. Hay dos que la mujer comparte con todos los mamíferos:
sentirse segura y no ser observada. Durante el parto se debe reducir
al máximo la actividad del neocórtex, que es la parte
del cerebro que está más desarrollada en los humanos.
Para ello se requiere un ambiente de privacidad, sin gente hablando
alrededor, que permita que la mujer "se vaya del planeta"
y se olvide de lo que ocurre a su alrededor. Por cierto, no es la
situación más habitual en esta época.
Noticias: ¿Habría
que tomar el ejemplo de los animales?
Odent: En algún punto
yo hablo de "deshumanizar" los partos, o sea, dejar de
lado los rituales y prejuicios humanos que perjudican el parto fisiológico
normal. Mitos como que el calostro es malo, que el bebé después
de nacer tiene que estar en los brazos de otra persona que no sea
la madre o que se debe cortar el cordón umbilical lo antes
posible. Quizás todos estos rituales o mitos tuvieron una
ventaja evolutiva, dado que las estrategias básicas de supervivencia
en todas las sociedades consisten en dominar otros grupos humanos.
Esos rituales se fueron transmitiendo con el objeto de favorecer
la agresividad, más favorable en términos adaptativos.
Hoy, cuando se necesitan otras tácticas de supervivencia,
cuando se requiere la energía del amor, los ritos o creencias
perdieron su ventaja evolutiva. Y hay que sacárselos de encima.
Noticias: ¿El tipo de parto
se asocia con las tasas de criminalidad?
Odent: Hay estudios que encontraron
una correlación entre conductas destructivas o autodestructivas
–como suicidio, drogadicción y anorexia- con el antecedente
de partos complicados, aunque este término es bastante ambiguo.
Lo que yo sí tengo es una regla personal para cuando viajo
y me sirve para saber si puedo caminar solo a la noche en esa ciudad:
relaciono la tasa de intervenciones obstétricas en forma
directa con la criminalidad. En Tokio, por ejemplo, hay sólo
un 10 por ciento de cesáreas y la analgesia epidural se utiliza
en no más del 5 por ciento de los partos. No es de extrañar
que sea un lugar muy seguro para pasear.
Noticias: ¿Y cómo
se siente en Buenos Aires, donde uno de cada cuatro partos termina
en cesárea?
Odent: La verdad es que prefiero
quedarme en el hotel.
Noticias: ¿Parir en la casa
es mejor que hacerlo en el hospital?
Odent: Lo importante es reconciliar
la privacidad que ofrece el hogar con los servicios que puede brindar
un hospital. En las ciudades modernas se puede llegar al hospital
en veinte minutos, y la partera bien puede sugerir la derivación
inmediata al hospital cuando sea necesario. Son enfoques complemetarios.
Noticias: ¿Cuándo
aconseja el parto acuático?
Odent: La situación típica
es aquella mujer que tiene una dilatación de cinco centímetros,
y pide por favor que le den un analgésico para calmar el
dolor. En lugar de correr a aplicarle una inyección, es bueno
que la mujer se sumerja en el agua a 37 grados para facilitar el
trabajo de parto durante un período limitado de tiempo, no
más de una hora y media. Es un recurso, no algo que debe
aconsejarse como método principal.
Noticias: ¿Por qué
no quiere que el padre presencie el parto?
Odent: Es una especie de doctrina
moderna que habría que reconsiderar. Que los padres estén
ahí observando es la principal razón de que haya partos
largos y difíciles. Conozco infinidad de casos donde el parto
es extremadamente lento hasta que el hombre se va por alguna razón,
por ejemplo, comprar un agua mineral. Y tan pronto él se
aleja, la mujer grita, se contrae y nace el bebé. En el período
perinatal, hay que darle prioridad al lenguaje no verbal. Las mujeres
dicen que no podrían imaginarse el parto sin la compañía
de su esposo. Pero con su cuerpo dicen lo contrario: que dan a luz
más fácil cuando están solas.
Noticias: ¿Cuántos
hijos tiene?
Odent: Dos.
Noticias: ¿Nacieron en la
casa o en el agua? ¿Usted estuvo presente?
Odent: El último nació
en casa, en el piso del baño. Fue muy rápido. Yo en
ese momento no tenía licencia para ejercer en Londres, por
lo cual debí llamar a dos parteras. La primera contracción
de mi pareja fue a las 17.30, y el bebé nació tres
horas después, en el mismo momento que llegaban las parteras.
Durante todo ese lapso estuvimos en absoluta privacidad, no había
nadie más en la casa que yo. Es una situación extraordinaria
e irrepetible. Sería bueno que muchas otras parejas la experimentaran.
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